Desde nuestra organización, ATIM, Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes, como parte de la comunidad musulmana, queremos felicitar un año más el mes de ramadán. Al igual que el año pasado, tendremos que celebrar uno de los meses, que para nosotros son más sagrados, sin poder compartirlo con nuestros familiares y vecinos todo lo que hubiéramos querido.
Este mes de ramadán es tan especial para los musulmanes porque es el 9º mes del calendario musulmán, aquel en el que Dios hizo su primera revelación a nuestro profeta. El ramadán es conocido popularmente porque conlleva abstenerse de beber agua y comer cualquier alimento desde el amanecer hasta la puesta de sol.
Sin embargo, no es, con mucho, su primer requisito. El ramadán es un mes de acercamiento a Dios y a la familia, pero es también un tiempo de reflexión y solidaridad con los más necesitados, un momento para ponernos en la piel de todas las personas que padecen escasez y pobreza a lo largo del año. Más que un mes de celebración es un mes de autocontrol y meditación. Un mes dedicado a controlar el consumo y el despilfarro, dedicado a pensar en los demás más que en uno mismo.
Cómo musulmanes, fruto de esta sociedad de la que somos partícipes, nos alegra cada vez más el comprobar como los medios de comunicación, las redes y las nuevas generaciones se hacen eco con mayor asiduidad del mes de ramadán.
De ver cómo, poco a poco, va formando parte de nuestra cultura y de cómo ésta se hace cada vez más abierta y diversa. Por otra parte, como fruto de esa profundización interior, el ramadán es un momento para reflexionar sobre la paz y la justicia y, por eso, es una fiesta reivindicativa.
Y, en ese sentido, nuestra primera demanda no puede ser otra que la de pedir la aplicación de la Ley 26/1992 en lo que afecta a la celebración de las festividades religiosas. Un acuerdo, firmado por el estado español y representantes musulmanes de este país, que conlleva el reconocimiento de que los musulmanes tienen derecho a la reducción de jornada durante este mes de ayuno, y a que esa reducción sea recuperable y no algo ajeno al sistema laboral de este país en el que la mayoría de empresas públicas y privadas restringen sus horarios durante los meses de verano y festividades.
A eso debemos añadir que, en aplicación de la citada normativa legal, se reconozcan las fiestas musulmanas institucionalmente y formen parte de los convenios laborales. Especialmente nuestras festividades más importantes: la fiesta del fin de ramadán (Eid al feter) y la fiesta del sacrificio del cordero (Eid al adhá). Este año, al igual que el anterior, va a ser especial a causa del Covid 19.
No vamos a poder celebrarlo como habitualmente lo hacemos los musulmanes. El Covid nos impide reunirnos con nuestros seres queridos y debemos aceptar esa coyuntura.
Por eso hacemos un llamamiento a la comunidad musulmana para que evite las aglomeraciones y siga respetando las normativas en vigor, tanto a nivel estatal, como autonómico y local. Esta situación nos afecta, nos implica y nos perjudica a todos. Respetar las normas implica ser solidario con los que nos rodean. Es una responsabilidad que nos vincula a todas, y a todos, y de la que, de una manera especial, os queremos hacer partícipes en esta festividad.
Estamos seguros de que saldremos adelante y superaremos esta crisis si somos responsables y respaldemos con nuestra actitud las normas sanitarias. Una vez más volvemos a felicitar, en primer lugar a todos los musulmanes de este país y, en general, a toda la sociedad española a la que queremos hacer partícipe de esta celebración con la que vivimos y convivimos.
Feliz ramadán y próspero mes. Con la ilusión y la esperanza de salir de esta situación de pandemia lo antes posible.